Prender la televisión durante un sábado por la mañana y encontrarnos con el cuerpo semidesnudo de Maribel Guardia y un seudo luchador ahora ya conductor de televisión llamado “Latin Lover” en una escenografía llena de colores muy llamativos, pequeños papeles de celofán por los aires, y como olvidar el fondo musical con banda o reggeaton para no fallarle.

En México la televisión basura no tiene una definición concreta o características que puedan categorizar los programas sobretodo en las dos cadenas más importantes del país; televisa que tiene más de cuarenta años al aire y televisión azteca que nació hace catorce años debido a la privatización de la cadena Imevisión.

Algunos críticos y sociólogos la describen como un entretenimiento soez, vulgar, ficticio, amoral y promiscuo dentro de los parámetros sociales o culturales; por ejemplo en Colombia las telenovelas manejan tópicos relativamente fuertes comparados a los de Venezuela o México.

Se sabe que el entretenimiento dentro de los medios masivos siempre ha sido un factor muy importante que los altos ejecutivos no pueden dejar a un lado; desde los programas matutinos que van dirigidos a una audiencia principalmente compuesta de amas de casa, las telenovelas por la tarde, caricaturas, series, talk shows, deportes, música, chismes, concursos etc.

En 1955 al nacer la cadena Televisa con el apoyo del presidente Ruiz Cortines, nace una innovación no solo en el medio sino en la sociedad, el objetivo principal era informar y entretener a la población mexicana, convertir a la empresa como un símbolo del nacionalismo e internacionalizar nuevos proyectos mexicanos.

La época del cine de oro se encontraba en el apogeo, y la televisión era un medio excelente para impulsar a nuevas ideas, esto llevó a la pantalla la adaptación de la película “Senda Prohibida” en la modalidad de episodios cortos que se transmitían tres o cinco veces por semana, la telenovela nacía en México para convertirse en uno de los géneros más rentables en los últimos años; tan solo en 1997 Televisa ganó más de 100 millones de dólares por la exportación ya sea por el guión o la adaptación para otros países.

Esto catapultó a México a nivel internacional y se dio a conocer por sus tramas intensas y dramáticas, las actuaciones y la colocación de cámaras que a pesar de ser un poco rústicas fueron muy bien recibidas por otras cadenas como la BBC o la Warner Brothers. La telenovela se convirtió en una parte esencial dentro de la programación cotidiana, al paso de los años los tópicos fueron variando hasta convertirse en lo que conocemos ahora.

Dentro de la columna vertebral de los horarios estelares se encontraban los programas de concursos como “Sube Pelayo Sube” que tenían altos niveles de audiencia así como noticieros y los de espectáculos.

El impulsar la cultura como entretenimiento se convirtió en una meta que se implementó en la televisión a principios de la década de los setenta como un implemento nuevo por parte del gobierno de la republica para fortalecer la educación y la valorización de nuestras costumbres; sin embargo la audiencia no recibió estos programas con tanta efusión como se esperaba.

A raíz de la apatía por la innovación en programación abierta surgieron canales independientes que transmitían documentales o películas extranjeras, aunque su rating era muy bajo se decidió mantener al aire a esos canales.

Por consecuencia Televisa decide impulsar la industria de la música creando el programa “Siempre en Domingo” en donde diversos músicos e intérpretes se daban a conocer y sobretodo se convertía en el primer programa de variedades en la televisión.

Durante las décadas de los ochenta y noventas se vivió un estatismo en la televisión, pero sobretodo en el control de la información por parte del gobierno; y se mantenían al aire las mismas ideas solo que cambian la escenografía, los conductores o actores y el horario; es por eso que el público dejó de ser crítico debido a que la formula, por muy monótona o simple que se oiga, funcionaba a la perfección.

En 1993 TV Azteca por medio del Grupo Salinas adquiere los canales siete y trece con una propuesta fresca pero sin abandonar el esquema implantado por su competencia anteriormente; por lo pronto el monopolio de la televisión mexicana se convertía en un dúo polio.

Una de las razones por las cuales la televisión nacional dejó de imponer creatividad fue la globalización de los medios, los sistemas de cable y el internet, el público ya tenía otras opciones; así que la influencia de otros países fue muy importante; comprando series de cadenas como NBC o FOX para transmitirlas dobladas o intercambiando ideas para adaptarlas como ocurrió con “Big Brother” o “La Academia”.

Con toda esta difusión de culturas en los medios, se perdía la esencia pero nunca los altos índices de audiencia; a principios de los noventa el arraigo que sufrían los medios de información, particularmente en el gobierno de Salinas de Gortari, llevó a la censura y la llamada disfunción narcotizante aquel efecto de lo medios provocado por datos o hechos supuestos en conjunto con el morbo y la exageración, para lograr distraer al público y evitar manifestaciones o reclamos.

En el entretenimiento no se tocaban temas profundos o de interés social, cada día el humor se convertía en vulgar o tosco, los noticieros solo acaparaban la nota roja, las mujeres usaban menos ropa; la situación caótica en los medios era el reflejo de lo que ocurría en el país.

Sin embargo las nuevas propuestas no dejaron de surgir, el deporte también se convirtió en una de las más importantes fuentes de ingresos para las televisoras, ya sean los partidos de futbol, el boxeo o las olimpiadas.

Pero entonces, ¿Cuándo surge la televisión basura? Las opiniones son encontradas, se dice que todo inicia a raíz de la escasez de valores en la sociedad, las influencias extranjeras que pervierten a México, es culpa del gobierno que no aplica el código de ética en las comunicaciones, y no podemos dejar de mencionar a los que opinan que la culpa es de los “jóvenes de ahora” con sus ideas rebeldes.

Así que es correcto decir que Ingrid Coronado siempre enseña los calzones por que Kelly Ripa hace lo mismo en su programa matutino “Live with Regis and Kelly”de Estados Unidos, o que el programa “La casa de la Risa” tiene casi un 65% de alto contenido con frases de doble sentido por que el gobierno no les leyó el código bien.

Por supuesto es una exageración querer culpar a la televisión por lo que ocurre actualmente con el dialecto, actitudes, formas de vestir e ideologías.

El problema que acecha es que la calidad, el compromiso con la sociedad y la creatividad han sido desvirtuados y estigmatizados con la idea de que “el que no enseña no vende” la mercadotecnia se ha convertido en el exhibicionismo y la morbosidad no solo con el cuerpo humano, también con la política, las adicciones, la homosexualidad y la muerte; temas que se manejan con irresponsabilidad y falta de información.

Aunque también existe la contraparte que defiende la nueva era de la televisión, sobretodo por que no puede existir un estancamiento en el entretenimiento día tras día se encuentran en desarrollo nuevas propuestas dando a conocer las contraculturas de México y el mundo, pero quizá lo más importante es que poco a poco se va rompiendo esa censura de sexenios pasados.

Lo que hemos olvidado es que nosotros cancelamos o mantenemos esos programas al aire, la rentabilidad se refleja en nosotros; la misma sociedad se identifica con lo que prefiere ver en pantalla.

La televisión basura siempre ha existido solo que dependiendo la época los límites estaban escritos como hasta ahora, es decir en los años ochenta las escenas de sexo en las telenovelas tenían una duración menor al minuto y sin embargo los reclamos por algunos grupos moralistas estaban latentes; hoy las escenas de sexo duran alrededor de tres a cinco minutos.

Conforme los tabús y las concepciones religiosas van perdiendo fuerza en cuanto a su credibilidad, el público va adoptando nuevas formas de aceptación dentro de su comunidad y esto es gracias a la televisión basura, que aunque sucia, amoral o incluso monótona da pie a nuevas ideas, al atrevimiento de hacer cosas creativas incorporándolas a los problemas sociales que día a día enfrentamos.

La televisión basura es parte de la idiosincrasia actual, sin querer la mayoría sabe de la existencia de aquel programa sabatino donde Maribel Guardia y Latin Lover parecen dueños de un cabaret, pero que aquel concepto es nuevo dentro de la televisión mexicana, la libertad de expresión como estandarte aunque sea un contenido banal, pero ¿cuando fue la última vez que existió un programa en México de calidad?